sábado, 30 de enero de 2010

REFLEXIONES DE UN COJO TEMPORAL

Dicen que uno sólamente llega a valorar realmente las cosas cuando las pierde... y eso es cierto.

Sentado en mi escritorio y tratando de concentrar la atención en el tema que tengo que estudiar esta semana, no puedo evitar dirigir la mirada a través de la ventana. Observo las vistas privilegiadas de las montañas lorquinas y el más absoluto silencio, únicamente roto por el suave soplo del viento que mueve las escasas nubes modificando constantemente el paisaje.

 Centrando un poco más la vista, se adivina una estrecha senda por la que cada pocos minutos pasa algún "loco" trotando o caminando rápidamente: es la senda que une el Castillo de Lorca con el Cejo de los Enamorados. No puedo evitar que se agolpen en mi cabeza los cientos de veces que he corrido por ese lugar, luchando conmigo mismo, ya sea con viento, con lluvia o con 40º de temperatura; obsesionado por arañar unos segundos al crono y llegar a casa exahusto... pero satisfecho.

Hoy, desgraciadamente, tengo que conformarme con mirar desde la ventana y recordar tiempos pasados. Me vienen a la memoria aquellas veces que no he entrenado porque: "no me apetece", "hace frío", "ya es tarde", "con lo bien que se está en el sofá...", "mañana...",...

Por eso, y si quieres un consejo, disfruta de las pequeñas cosas ya que nunca sabes lo que van a durar... (¿aprenderé yo la lección?)

Bueno, te pido disculpas por toda esta "diarrea mental", será la enajenación mental transitoria. Cierro ya la ventana y me pongo a estudiar... ¡que ya está bien de perder el tiempo!

1 comentario:

  1. no sé por qué pero desde esa misma ventana, o tal vez otra, otro cojo se planteaba cosas similares... me he sentido identificado con ello...

    mucho ánimo; la rehabilitación llegará y lo que no mata, te hace más fuerte... ;)

    1 abrazo

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