lunes, 30 de enero de 2012

Media Maratón "Ciudad de Almería"

A dos semanas del comienzo oficial de la Temporada 2012, y para probar las piernas, ayer viajábamos hasta la bonita ciudad de Almería para disputar la media maratón, un circuito que desconocía por completo y donde el super-mega-crack Haile Gebreselassie atesoraba el récord en 1h1´46".

El día amaeció fresco y con el solecito fuera, ideal para correr una prueba de estas características. La estrategia de la carrera estaba clara a priori: salir a 3.40-3.45 m/km y luego ver qué pasaba... Nada más lejos. 
Salida
Pronto me doy cuenta de que las sensaciones en las piernas no son buenas, me encuentro agarrotado y nada cómodo. Espero a que pasen algunos kilómetros, e intentar coger el ritmo "crucero" que me permita avanzar con soltura hacia mi objetivo... Me sigo sintiendo "torpe" y, entonces, comienza el subi-baja del recorrido, donde nunca corres en llano y donde era imposible llevar un ritmo fijo.


Gracias a mi compañero de viaje Gabi Chumillas, nos repartimos el esfuerzo y dejamos a un lado los ritmos de paso, ya que no tiene sentido con tanto desnivel. Con los últimos 5km de viento en contra, llegamos a meta en 1h21´, marca bastante discreta que, en mi opinión, no es mala debido a la dureza de la prueba.. Estaría bien poder probarse dentro de un par de semanas en otra media llana tipo Orihuela o Torrevieja, pero la temporada de Orientación comienza y: lo primiero es lo primero.

Entrada a meta en el estadio "Mediterráneo"
Esta semana habrá que recuperar las piernas, tratar una molestia en la rodilla derecha y seguir metiendo más trabajo para quitarnos el mal sabor de boca. y llegar a Alicante con las pilas a tope.

Go, go, go!!!!


lunes, 16 de enero de 2012

CROSS DE PUERTO LUMBRERAS

El pasado Domingo tenía lugar el "Cross de Puerto Lumbreras", un buen escenario para medir las fuerzas después de una buena semana de entrenamientos.








El recorrido, de 10.9 kilómetros de distancia total, no contaba con demasiado desnivel, pero sí con numerosas curvas cerradas y constantes cambios de dirección, lo que hacía difícil poder conseguir un ritmo constante.


Salida rápida, donde los mejores "galgos" de la región salieron levantando polvo desde los primeros metros. Yo salgo tranquilo, buscando hacer una carrera de menos a más, y buenas sensaciones de carrera.


A partir del kilómetro 2, comienzo a pasar corredores que habían salido demasiado deprisa y, pronto, nos juntamos un buen terceto corriendo a 3:40-3:45 m/km.


En la última vuelta mi compañero de equipo (Diego), se marcha un poco y, aunque me enfrento sólo a los últimos metros, consigo mejorar un poco el ritmo y llegar a meta con buenas sensaciones.


 Muy contento con mi tiempo (a 3:41 m/km), todo parece indicar que vamos por buen camino en los entrenamientos, encontrando cada vez mejores sensaciones en competición.

A un mes para el comienzo de la temporada, hay que seguir trabajando duro.


domingo, 8 de enero de 2012

SUBIDA AL CABEZO DE LA JARA

Esta mañana, poníamos punto y final a las vacaciones navideñas con la "II SUBIDA A LA SIMA DEL CABEZO DE LA JARA" en la localidad vecina de Puerto Lumbreras.

A las 10:30 tomábamos la salda junto al polideportivo para enfrentarnos a un recorrido desconocido para mí, que contaba con algo menos de 13km y 700 metros de desnivel positivo.

Perfil de la prueba

Salida lenta, en la que muy pronto cada uno cogió su ritmo-crucero para comenzar la suave subida  inicial por la rambla, sorteando senderistas y bicicletas de montaña. Con dos corredores por delante, formamos un terceto perseguidor junto a Gabi y David, a buen ritmo y sin ceder demasiada ventaja. 


Al final Gabi se marcha y en los últimos 3 km de la prueba (los más duros con diferencia), me acerco bastante pero no consigo darle caza. 

Con Gabi en la post-cerveza
 Termino en 4ª posición con 1h 2´, y buenas sensaciones en las piernas. Aún queda mucho por mejorar, y estas pruebas son excelentes para conseguir ese "punch" que aún me falta.



jueves, 5 de enero de 2012

CORRER O MORIR


Besa o mata. Besa la gloria o muere en el intento. Perder es morir, ganar es sentir. La lucha es lo que diferencia una victoria, a un vencedor. 

¿Cuántas veces has llorado de rabia y de dolor? ¿Cuán­tas veces has perdido la memoria, la voz y el juicio por agotamiento? ¿Y cuántas veces, en esta situación, te has dicho: «¡Otra vez! ¡Un par de horas más! ¡Otro ascenso! 

El dolor no existe, solo está en tu men­te. Contrólalo, destrúyelo, elimínalo y sigue. Haz sufrir a tus rivales. Mátalos»? Soy egoísta, ¿verdad? El deporte es egoísta, porque se debe ser egoísta para saber luchar y sufrir, para amar la soledad y el infier­no. Detenerse, toser, padecer frío, no sentir las piernas, tener náu­seas, vómitos, dolor de cabeza, golpes, sangre... 

¿Existe algo mejor? El secreto no está en las piernas, sino en la fuerza de salir a co­rrer cuando llueve, hace viento y nieva; cuando los relámpagos prenden los árboles al pasar por su lado; cuando las bolas de nieve o las piedras de hielo te golpean las piernas y el cuerpo desnudo con­tra la tormenta y te hacen llorar y, para proseguir, debes enjugarte las lágrimas para poder ver las piedras, los muros o el cielo. 

Renun­ciar a unas horas de fiesta, a unas décimas de nota, decir «¡no!» a una chica, a las sábanas que se te pegan en la cara. Ponerle huevos y salir bajo la lluvia hasta que te sangren las piernas debido a los gol­pes que te has dado al caer al suelo por el barro, y levantarte de nue­vo para seguir subiendo... hasta que tus piernas griten a pleno pul­món: «¡Basta!». Y te dejen colgado en medio de una tormenta en las cumbres más lejanas, hasta la muerte. Las mallas empapadas por la nieve que arrastra el viento y que se te pega también en la cara y te hiela el sudor. Cuerpo ligero, pier­nas ligeras. Sentir cómo la presión de tus piernas, el peso de tu cuer­po, se concentra en los metatarsos de los dedos de los pies y ejerce una presión capaz de romper rocas, destruir planetas y desplazar continentes.

Con ambas piernas suspendidas en el aire, flotando como el vuelo de un águila y corriendo más veloces que un guepar­do. O bajando, con las piernas deslizándose por la nieve y el barro, justo antes de impulsarte de nuevo para sentirte libre para volar, para gritar de rabia, odio y amor en el corazón de la montaña, allá donde solo los más intrépidos roedores y las aves, agazapados en sus nidos bajo las rocas, pueden convertirse en tus confesores. Solo ellos conocen mis secretos, mis temores. Porque perder es morir. Y uno no puede morirse sin haberlo dado todo, sin romper a llorar por el dolor y las heridas, uno no puede abandonar. Hay que luchar hasta la muerte. Porque la gloria es lo más grande, y solo se debe aspirar a la gloria o a perderse por el camino habiéndolo dado todo. No vale no luchar, no vale no sufrir, no vale no morir... Ha llegado la hora de sufrir, ha llegado la hora de luchar, ha llegado la hora de ganar. 

Besa o mata. Estas eran las palabras que, durante aquellos años, colgadas en la puerta de un viejo apartamento, leía todas las mañanas antes de salir a entrenarme.

(Correr o Morir, Kilian Jornet)